Autofinanciamiento y crowdfunding ¿el futuro del periodismo independiente?

¿Cuánto tiempo llevamos sin ir a comerciales? Pregunto José Gutierrez Vivó a su equipo de producción en una de las últimas emisiones de su mítico noticiero Monitor; era uno de los síntomas más claros de la censura que padecía, sus anunciantes, principalmente los gubernamentales, lo abandonaron, padecía asedio judicial y sindical, el cierre era inminente. Se trataba de un caso más de “muerte por ahorcamiento” a un medio crítico en México.

En la lógica, de lo que ahora se ha llamado el régimen autoritario priísta, el control de los medios y periodistas era pan de todos los días; la funesta empresa paraestatal Productora e Importadora de Papel (PIPSA), monopolio del papel para periódicos y revistas, era una espada de Damocles para los empresarios; por otro lado, el control del presidente de la República de las concesiones del espectro radioeléctrico de radio y televisión garantizaba la lealtad editorial de las empresas de telecomunicación.

Con la llegada de la transición y la desaparición de PIPSA, se albergó la esperanza de un cambio, sin embargo, sólo los métodos de control se modernizaron: el gobierno empezó a gastar cantidades ingentes en publicidad, lo que hizo a los medios dependientes de estos recursos, además de que bastaba una llamada desde las oficinas de la Presidencia, para que patrocinadores privados retiraran su publicidad en estos espacios “malditos”, como fue el caso de Monitor o el desaparecido CNI Canal 40.

¿En verdad creyeron que la iban a callar?


Uno de los casos más emblemáticos de este fenómeno, es el de Carmen Aristegui, la conductora estrella de muchos de los noticieros matutinos de alcance nacional en radio, sumamente atractiva para las compañías con las que colaboraba, debido a que atraía a un sinnúmero de anunciantes; ella chocaba continuamente con poderosos intereses, principalmente de los gobernantes en turno; lo que provocaba que ella y su sólido equipo de trabajo peregrinara de un lado al otro del cuadrante, padeciendo abiertos actos de censura.

En su última aventura, en el noticiero matutino de MVS Radio y Televisión, la comunicadora decidió abrir un sitio en internet (aristeguinoticias.com) como un espacio alternativo, en donde poder difundir el trabajo, principalmente de su equipo de investigaciones especiales, con los que desarrolló la demoledora investigación llamada La Casa Blanca, que exhibía un presunto acto de corrupción que involucraba al Presidente de la República, su esposa y un contratista.

Como ella misma lo define, llego el golpe de censura y fue despedida de MVS, en medio de demandas de la empresa, la comunicadora y miembros de la sociedad civil, que demandan su derecho a las audiencias.

En paralelo, su portal se empezó a posicionar como uno de los más visitados de nuestro país y, a diferencia de otros sitios informativos, que continúan financiándose con publicidad contratada directamente, su equipo optó por el método de financiamiento con el modelo de puja en tiempo real (Real Time Bidding o RTB) por lo que el sitio no tiene control sobre quién se anuncia en sus página, pero los anunciantes tampoco tienen el control, ya que es un robot (software automatizado) quién determina los ganadores de la puja; esto elimina el poder del patrocinador sobre el medio, lo que le da una inmensa libertad editorial, a diferencia de otros medios que cerrarían mañana si sus anunciantes directos (especialmente los gubernamentales) se retiran.

Según declaró Aristegui, este exitoso método de financiamiento, junto con el abaratamiento de la tecnología de producción y transmisión de un programa noticioso, le permitió volver a emitir su noticiero matutino, con su equipo de colaboradores y corresponsales, esta ocasión, a través de internet, con el uso de las plataformas de Youtube y Facebook, sumando más de ciento veinte mil visitas por emisión, además de las recibidas en su versión “sólo audio” y capsulas de video bajo demanda.

Rebelión en la granja

Por otro lado, en el año 2010, Daniel Moreno y un equipo de periodistas especializados en el periodismo de datos, iniciaron el proyecto animalpolitico.com, un portal que, además del Real Time Bidding, ha optado por  el modelo de micro financiamiento Crowdfunding que solicita pequeñas donaciones en dinero a cambio de recompensas, como boletines personalizados, asistencia a reuniones con los periodistas y playeras; también ofrece la posibilidad de hacer contrataciones directas de publicidad, aunque es la menos destacada en su portal.

Muy rápidamente animalpolitico.com se volvió un referente por la importancia de algunos de sus trabajos investigativos, como el caso de corrupción del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, análisis de datos de los resultados de la guerra contra el crimen organizado y, más recientemente, su paquete de investigaciones denominado La Estafa Maestra, sobre la corrupción y desvíos multimillonarios en el gobierno de Peña Nieto; destaca su producto El Sabueso, que analiza con datos duros, declaraciones e informes de políticos y gobernantes, creando un indicador de credibilidad, incluyendo ejercicios en tiempo real.

Estos novedosos métodos de financiamiento, aunado al abaratamiento de los procesos de producción periodística ha creado una pléyade de proyectos en la red, desde video columnistas, que con la cámara web de su computadora emiten su opinión, pasando por canales de televisión web de grandes empresas de comunicación, hasta proyectos que migraron de la televisión comercial al mundo digital, provocando saturación y una alta segmentación del mercado.

¿cuál es el futuro de los proyectos de periodismo independiente en internet en México? Es difícil de vaticinar, sin embargo, de momento, los métodos de financiamiento que desaparecen o desdibujan el pernicioso papel de “El Patrocinador” como fuerza reguladora y censora del comunicador, auguran la creación de productos comunicativos más libres, por lo que sus líneas editoriales serán más evidentes, en beneficio de las audiencias.

Es importante observar críticamente a esta nueva área de la comunicación en nuestro país, para detectar las tendencias, omisiones, distorsiones o posibles construcciones mediáticas, en las que puedan incurrir estos nóveles medios.

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