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Acciones de gobierno y el derecho de las audiencias

Enviado por observa on January 22, 2013

pactopormexico.jpgDesde el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, se prometió la licitación de nuevas cadenas televisivas, así como el combate a los monopolios y los poderes fácticos, estas acciones, enmarcadas en sus compromisos de gobierno, así como en el llamado Pacto por México, avizoran, de ser cumplidas dichas promesas, nuevas oportunidad para las audiencias en nuestro país para acceder a información más plural y diversa, sin embargo, es necesario plantearse los objetivos y alcances de dichos proyectos.

 

México ha padecido, desde el nacimiento de los medios electrónicos, una concentración cada vez más marcada, del control del espectro radioeléctrico en cada vez menos manos; actualmente solamente dos familias concentran más del 95% de la oferta televisada y menos de una docena de firmas, en el caso de la radio.

Esta híper concentración se entendía en el marco de un sistema totalitario de partido único que requería una voz única; es lamentable que está lógica de comunicación se acentúo durante los gobiernos panistas, muy claramente con el periodo de Vicente Fox (2000-2006) con los decretos de la reducción de tiempos oficiales en televisión (http://www.jornada.unam.mx/2002/10/11/009n1pol.php?origen=index.html) y después la mal lograda ley televisa (http://www.infoamerica.org/icr/n06/trejo.pdf) que en los hechos colocaba a las televisoras por encima del orden constitucional.

Aunque durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) no hubo intentos reformistas significativos, las continuas denuncias de favoritismo a los grandes consorcios en la compra de publicidad oficial, la “creación” de un candidato presidencial con el apoyo de Televisa, los embates a competidores, como el caso MVS-Aristegui y la banda de 2.5 ghz o, más gravemente, el ataque, en ocasiones del crimen organizado y en otras, de gobernantes, a medios y periodistas, que han convertido al ejercicio de la profesión en México en una de los más vulnerables a nivel mundial, marcan el periodo de Calderón como un tiempo negro para los medios y comunicadores.

En paralelo, los medios y la forma de entenderlos, ha cambiado vertiginosamente, el acceso a televisión restringida por un amplio rango de la población (26.7 millones en 2010 (http://www.observatel.org/es/uploads/1/Estudio_y_anexo.Alcance.pdf) la aparición de las redes sociales en internet han creado nuevas ofertas informativas, sin embargo, al igual que la televisión de paga, sólo llega a clases medias, principalmente urbanas, lo que ha creado nuevos conceptos sociales como “la brecha digital” o “la marginación digital” (http://emarketingpolitico.wordpress.com/2010/06/11/datos-duros-de-la-brecha-digital-en-mexico/) que a final de cuentas son nuevas formas de marginación a la información.

Esta brecha es explicada, en gran medida, por la influencia de los dueños de los medios monopólicos en el mercado; tal vez el caso más emblemático es el papel que han jugado las empresas telefónicas de Carlos Slim para mantener los costos de comunicación en telefonía terrestre, celular y de internet, como uno de los más altos de la OCDE y al empresario, como el hombre más rico de la historia.

De esta misma forma, el duopolio televisivo Televisa-TV Azteca, reduce la oferta informativa y de entretenimiento, a sus dos cadenas nacionales, para millones de personas que sólo pueden conocer “el mundo según la tele”. Otorgándoles un poder e influencia que podrían ser envidiados por cualquier dictador.

Al igual que en el caso de la educación pública, el estado mexicano tiene la grave obligación de recuperar la rectoría en el espectro radioeléctrico y devolver papel de los medios como comunicadores sociales, en el entendido de que las concesiones son, antes que un negocio, mecanismos para el desarrollo nacional por lo que se requiere, además de más actores para promover la competencia en la oferta, un marco legal claro y conciso que delimite el comportamiento de dichos actores.

Por otro lado, existe este otro México, aquel que no es atractivo para los negocios y actualmente rehén de los monopolios y en donde el estado debería actuar positivamente. La creación de un canal nacional de estado (no oficalista), ha sido un sueño acariciado por años y que no ha podido encontrar buen puerto.

Asimismo, la protección de las radios comunitarias y la formación de televisoras indígenas, darían voz a aquellos que históricamente han sido ignorados por los grandes medios.

¿Es posible aspirar en nuestro país a una televisión de acceso público? Pequeñas estaciones locales, con administración y presupuestos oficiales, en donde los ciudadanos “de a pie” podamos acceder para exponer temas que permitan el debate público, lo mismo tópicos como el aborto o la instalación de parquímetros, denuncias ciudadanas o réplicas a comunicadores, empresarios y gobernantes, permitirían la formación de una ciudadanía más dialogante.

Son muchos los retos que en campo de las telecomunicaciones se avizoran en el futuro y enormes las fuerzas inerciales que prometen intentar impedirlos, sólo el tiempo dirá si este gobierno logrará el cambio que ha prometido o será la continuación de una historia ininterrumpida de complicidad de cúpulas.

Sólo el tiempo lo dirá.

 

¿Se logrará la transformación de los medios?
Si, es el momento histórico
No, todo cambiará para que nada cambie
Sólo habrá cambios inerciales

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